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La Coctelera

La luciérnaga

Miradas sobre arte y literatura

7 Septiembre 2008

"Crear" una ciudad

Caminar por una ciudad, no el haber nacido en ella, es el requisito imprescindible para el acto de crearla (Mel Gooding).

Yo nací en BCN y a pesar de ello, hubo un tiempo en que imaginé "crearla". Callejeaba con mis zapatillas de deporte y aprendí a mirarla con ojos nuevos. Esto sucedió después de morir mi padre. Siempre habia sido un ingenuo enamorado de SU ciudad y no le pasaba desaparcibido ningún edificio nuevo, ninguna restauración o remodelación de una plaza, un rincón olvidado. Y menos todavía la creación de un nuevo espacio verde (cómo me gustaría poder decir, parque...!)

Hasta entonces yo siempre había transitado por mi ciudad de forma indolente, algo presurosa, indiferente a los encantos que mi padre encontraba. Pero después de su adiós, de forma insospechada, lentamente, empecé a mirarla de un modo distinto. Es como si él me hubiera dejado sus ojos en préstamo. Y empecé a redescubrirla. ¡Y vi tantas cosas nuevas! Bocacalles repentinas, soportales, callejones imprevisibles. Ventanales de arco de medio punto, balcones floreados, fachadas esgrafiadas, grotescas cabezas en el ángulo de una vieja casa riendo burlonamente, pequeñas y risueñas fuentes en rincones insospechados! Pero de eso hace unos años.

Hoy he leído en EP un artículo de R. Jahanbegloo titulado Homenaje a Barcelona. Me ha sorprendido, puesto que mi actual diálogo con la ciudad es dificultoso. Pienso que Jahanbegloo (¡qué nombre tan excesivo!) es optimista en demasía y ha "creado" una ciudad, como otros artistas, crearon o recrearon la suya u otra: Fotógrafos, pintores, poetas, escritores...

B.Behan y Bernstein crearon Nueva York; Sebald, Verona; Brassaï, París ; Kafka, Praga;, J. L. Borges, (el primer Borges) Buenos Aires; Joyce, Dublin; Turner, Venecia; M. Sebastian, Bucarest; Pessoa, Lisboa y Don Quijote, ¡La Mancha... ! Pero la ciudad de uno, siendo su mismo lugar de elección, no era la ciudad del otro. Su mirada sentimental y estética era diferente.

Siempre deseé conocer Alejandría. No sólo por su nombre, es sonoro y prometedor. Sobre todo deseé visitarla por mi lectura de Kavafis (¿quien lee hoy a Kavafis?) Y por la tetralogía de L. Durrell, El cuarteto de Alejandria, maravilloso libro -o libros- cuya protagonista es en realidad la ciudad.

Pero ahora sé que nunca viajaré a Alejandria.

servido por ebornay 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Albert

Albert dijo

No vayas a Alejandría. Lo más hermoso de ella es el nombre.
Respecto a BCN, despierta el entusiasmo de los foráneos y de los arquitectos que esperan realizar algún trabajo en ella, pero raramente de los que hemos nacido aquí. BCN es, hoy, una ciudad colonizada por los turistas, el mal gusto y la especulación.

9 Septiembre 2008 | 02:00 PM

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Sobre mí

Barcelonesa. Profesora de Historia del Arte de la UB. Especializada en la iconografía de la mujer en el arte. Escritora. Tres obras preferentes: - "Las hijas de Lilith" Ed. Cátedra - "La cabellera femenina. Un diálogo entre poesía y pintura". Ed. Cátedra - "Los diarios de Fiona Courtauld" Ed. La Tempestad

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