"Crear" una ciudad
Caminar por una ciudad, no el haber nacido en ella, es el requisito imprescindible para el acto de crearla (Mel Gooding).
Yo nací en BCN y a pesar de ello, hubo un tiempo en que imaginé "crearla". Callejeaba con mis zapatillas de deporte y aprendí a mirarla con ojos nuevos. Esto sucedió después de morir mi padre. Siempre habia sido un ingenuo enamorado de SU ciudad y no le pasaba desaparcibido ningún edificio nuevo, ninguna restauración o remodelación de una plaza, un rincón olvidado. Y menos todavía la creación de un nuevo espacio verde (cómo me gustaría poder decir, parque...!)
Hasta entonces yo siempre había transitado por mi ciudad de forma indolente, algo presurosa, indiferente a los encantos que mi padre encontraba. Pero después de su adiós, de forma insospechada, lentamente, empecé a mirarla de un modo distinto. Es como si él me hubiera dejado sus ojos en préstamo. Y empecé a redescubrirla. ¡Y vi tantas cosas nuevas! Bocacalles repentinas, soportales, callejones imprevisibles. Ventanales de arco de medio punto, balcones floreados, fachadas esgrafiadas, grotescas cabezas en el ángulo de una vieja casa riendo burlonamente, pequeñas y risueñas fuentes en rincones insospechados! Pero de eso hace unos años.
Hoy he leído en EP un artículo de R. Jahanbegloo titulado Homenaje a Barcelona. Me ha sorprendido, puesto que mi actual diálogo con la ciudad es dificultoso. Pienso que Jahanbegloo (¡qué nombre tan excesivo!) es optimista en demasía y ha "creado" una ciudad, como otros artistas, crearon o recrearon la suya u otra: Fotógrafos, pintores, poetas, escritores...
B.Behan y Bernstein crearon Nueva York; Sebald, Verona; Brassaï, París ; Kafka, Praga;, J. L. Borges, (el primer Borges) Buenos Aires; Joyce, Dublin; Turner, Venecia; M. Sebastian, Bucarest; Pessoa, Lisboa y Don Quijote, ¡La Mancha... ! Pero la ciudad de uno, siendo su mismo lugar de elección, no era la ciudad del otro. Su mirada sentimental y estética era diferente.
Siempre deseé conocer Alejandría. No sólo por su nombre, es sonoro y prometedor. Sobre todo deseé visitarla por mi lectura de Kavafis (¿quien lee hoy a Kavafis?) Y por la tetralogía de L. Durrell, El cuarteto de Alejandria, maravilloso libro -o libros- cuya protagonista es en realidad la ciudad.
Pero ahora sé que nunca viajaré a Alejandria.


lascosasdepepe dijo
un abrazo.
7 Septiembre 2008 | 04:58 PM